Las mayores apuestas del nuevo Proyecto de Ley de Transición Energética.

Wind turbine. Sustainable energy, clean power.
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Con esta reforma a la Ley 1715 de 2014 se avanza en la estrategia de generar inversión en el sector de las FNCER y GEE

Daniela Vergel Riascos

Desde el 27 de noviembre de 2020, fue presentado al Senado de la República el Proyecto de Ley 365 de 2020 el cual, según palabras del Ministro de Minas y Energía, Diego Mesa, supone “(…) un logro muy importante para consolidar la transición energética en el país. Con esto se mejoran los incentivos para las inversiones en energías renovables no convencionales como la eólica y la solar; pero además se extienden tales beneficios para nuevas fuentes de energía y se reglamenta la Geotermia[1].

Este Proyecto fue aprobado ya por Senado y Cámara, está pendiente de sanción presidencial y luego será enviado a la Corte Constitucional para su respectivo control de constitucionalidad, antes de convertirse en Ley de la República.

Entre los diferentes aspectos que trae esta iniciativa legislativa, queremos resaltar las siguientes nuevas apuestas que se pretenden introducir en la política de transición energética de Colombia:

Nuevas Fuentes

La primera de ellas es la introducción del hidrógeno verde, el hidrógeno azul y la energía geotérmica en la matriz energética del país. Con su expresa inclusión como Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (FNCER), estos dos recursos, nuevos para la generación eléctrica en Colombia, se pretende incentivar su generación, producción, almacenamiento, distribución e innovación para el almacenamiento de energía, la prestación del servicio público de energía eléctrica y la descarbonización de la industria, el transporte y los hidrocarburos.

En particular para la energía geotérmica, habilitó al Gobierno Nacional para poner en marcha “instrumentos para fomentar e incentivar los trabajos de exploración e investigación del subsuelo para el conocimiento del recurso geotérmico para la generación de energía eléctrica” y permitió que para ello se exigieran permisos por parte del Estado a dichos inversionistas, entre los cuales está la licencia ambiental. Es decir que primero se tendrá que investigar y conocer a fondo este tipo de energía antes de su producción comercial, con el fin de observar, seguramente, el principio de precaución ambiental. Igualmente, dispuso un régimen sancionatorio especial contemplando las conductas que serían sancionadas en caso de ser cometidas por los generadores geotérmicos.

Fortalecimiento de FENOGE

También fortalece el Fondo de Energía No Convencionales y Gestión Eficiente de la Energía (FENOGE) al definir el envío de los recursos que nutren el patrimonio autónomo, no sólo por la Nación, entidades públicas y privadas y organismos multilaterales, sino también destinando cuarenta centavos ($0,40) por kilovatio hora despachada en la Bolsa de Energía Mayorista que sea recaudada por el ASIC para financiar el FONENERGÍA. Esto le permitirá a FENOGE financiar no sólo proyectos, sino planes y programadas en el SIN[2] y las ZNI[3] dirigidos a la implementación de FNCER y Gestión Eficiente de la Energía (GEE) en la prestación de servicios públicos no domiciliarios, soluciones de autogeneración a pequeña escala y adaptación de sistemas de alumbrado público en Colombia. La inclusión más expresa del servicio de alumbrado público como servicio público destinatario de las FNCER fue otra novedad de esta iniciativa legislativa.

Incentivos Tributarios, Activos de Conexión y otros.

Finalmente, vale la pena destacar la modificación y ampliación de los incentivos tributarios y arancelarios ya contemplados en la Ley 1715 de 2014, haciendo más atractiva su utilización para inversionistas, la eliminación del  requisito del DDA[4] para aquellos proyectos el incentivo que compartan activos de conexión al SIN, conforme la regulación de la CREG, y las medidas para la racionalización de trámites para proyectos eléctricos como lo son (i) la priorización de el licenciamiento ambiental de estos proyectos, (ii) las facultades judiciales para el ingreso a un predio para la imposición de servidumbres de conducción eléctrica sin necesidad de realizar previamente la inspección judicial y (iii) la autorización para que se suscriban acuerdos entre propietarios, poseedores y herederos para la intervención voluntaria del predio con los inversionistas de un proyecto eléctrico, sin necesidad de renunciar al trámite de enajenación voluntaria, expropiación o servidumbre. Estas últimas medidas habrá que ver si pasan el control de constitucionalidad que realizará la Corte Constitucional, lo que genera algo de duda.

Así las cosas, con esta reforma a la Ley 1715 de 2014 se avanza en la estrategia de generar inversión en el sector de las FNCER y GEE, no sólo para dinamizar la economía con la creación de empleos y estímulos a la economía local, sino también para continuar diversificando la matriz energética del país con fuentes adicionales a la solar y eólica que puedan ayudar a otorgar mayor confiabilidad al sistema eléctrico. 

[1]La Republica. “Se aprobó el proyecto de ley que seguirá impulsando el proceso de transición energética”. Consultado en: https://www.larepublica.co/economia/se-aprobo-el-proyecto-de-ley-que-seguira-impulsando-la-transicion-energetica-en-el-pais-3188035
[2] Sistema Interconectado Nacional
[3] Zonas No Interconectadas
[4] Diagnóstico Ambiental de Alternativas – DDA

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Daniela Vergel R.
Daniela Vergel R.

Abogada experta en Minería y Resolución de Conflictos. Ha asesorado a diferentes empresas del sector minero en la administración de los títulos mineros, trámites ante la ANM, defensa ante las corporaciones autónomas, imposición de servidumbres, contratación de bienes y servicios para la exploración y explotación minera, entre otros.

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